Un sistema de cámaras demuestra lo que vale una sola vez: el día que pasa algo. El trastero forzado, el coche con la puerta hundida, el portal lleno de pintadas. Lo que hagas en las primeras horas decide si esas imágenes acaban en una comisaría o en ninguna parte.
Paso 1: avisa ya
Las grabaciones duran un mes como mucho, y muchos grabadores sobrescriben antes si el disco va lleno. Llama o escribe al presidente o al administrador en cuanto lo descubras. Diles qué ha pasado y dónde, el día y la franja horaria aproximada, y si ya has denunciado o vas a hacerlo.
Paso 2: que se reserve la grabación
Las personas autorizadas, o la empresa que mantiene el sistema, buscan el momento y extraen el fragmento antes de que se pierda. Bien hecho, eso significa sacar solo el periodo que importa —no días enteros por si acaso—, en un formato que la Policía o el juzgado puedan reproducir, y dejando constancia de qué se extrajo, cuándo y quién lo hizo.
Aquí se ve qué sistemas están cuidados y cuáles no. Si nadie recuerda la contraseña, o el disco lleva meses sin grabar, no hay nada que extraer.
Paso 3: denuncia y entrega
Las imágenes de un incidente deben quedar a disposición de la autoridad en un máximo de 72 horas desde que se conoce la grabación (artículo 22.3 de la Ley de Protección de Datos). El orden habitual:
- El afectado —o la comunidad, si los daños son en zonas comunes— denuncia ante la Policía Nacional, la Local o la Guardia Civil.
- Avisa de que hay grabaciones y las entrega o las deja a disposición de los agentes.
- Si la Policía o el juzgado las reclaman por escrito, ese requerimiento ampara la entrega.
La Agencia Española de Protección de Datos lo deja claro: las imágenes con las que se denuncia un delito acompañan a la denuncia, se guardan para las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad o los juzgados y no se usan para nada más.
¿Y el seguro?
La aseguradora de la comunidad o la del coche suele pedir pruebas. Lo prudente es que lleguen a través de la denuncia: el seguro pide copia de ella, y las imágenes van dentro. Si alguien propone mandarle el vídeo directamente, consultadlo antes con el administrador o con un asesor de protección de datos.
Lo que nunca hay que hacer
Grabar la pantalla del grabador con el móvil y reenviarlo. Colgar la foto del "sospechoso" en el tablón o en el grupo del edificio. Dejar al afectado revisar las grabaciones a su aire. Esperar a que "se aclare" para pedir las imágenes. Cualquiera de estas cosas puede acabar en sanción para la comunidad, y de paso estropear la investigación.
Así trabajamos en Vélites: cuando una comunidad que mantenemos nos avisa de un incidente, nuestros técnicos localizan el momento, extraen la grabación del periodo indicado y la preparan para entregarla a quien legalmente corresponda. La comunidad no depende de que alguien recuerde contraseñas ni sepa manejar el grabador.
